viernes, 7 de septiembre de 2007

Carta d'amor a la literatura

Carta d'amor a la literatura

De vegades llegeixes un text i t'hi sents identificat. 
Això és el que em passa amb quasi tot l'article de Rosa Montero:
tradueix el pensament amb paraules: 


Leer

Los editores acaban de lanzar una campaña para fomentar la lectura. Hacen bien: al parecer, en este país sólo lee a diario el 18% de la población, mientras que todos los días se aceporran con la 
televisión el 84%. Y casi la mitad de los españoles mayores de 18 años jamás lee nada. Me 
pregunto sinceramente cómo se las arreglan para sobrevivir: sin los libros, la existencia 
se me antoja mucho más gris y más mezquina.

Éste es un artículo apasionado. Una carta de amor a la literatura. Las novelas son como los sueños de la Humanidad: ponen palabras a lo que no tiene nombre, dan forma a ese rugiente magma que nos habita. No hay ningún libro, ningún autor impresciendible. Si Shakespeare no hubiera existido, el devenir del mundo hubiera sido probablemente idéntico. Pero los libros en su conjunto, sí son imprescindibles. Si se les impide soñar, las personan enloquecen: está comprobado. De la misma manera, sin novelas, la Humanidad sería mucho más triste y más enferma.

Hay algo sustancial que nos une a la narrativa. Quizá sea, como dice Vargas Llosa, porque la novela pone un simulacro de orden en nuestras azarosas y caóticas existencias; porque restaña, por tanto, la herida del vivir, el mal oscuro. Pero no quiero ponerme trascendente: lo que sí sé es que las novelas me han dado muchas vidas. He visitado cientos de mundos, he sido dama victoriana, rey medieval y bucanero. He conocido el odio y el amor, la avntura y el vértigo.

Todos tenemos un libro que nos espera, de la misma manera que a todos nos aguarda un amor en algún sitio: la cosa es descubrirlo. Los que no disfrutan con la lectura son aquéllos que no han encontrado aún ese libro, esa obra que les atraparía y les dejaría temblorosos y exhaustos, como siempre dejan las grandes pasiones. Lo siento por ellos.

Rosa Montero, El País


2 comentarios:

Anónimo dijo...

En 1.995 tuve un examen de lengua en el que debíamos comentar este texto.
Quería buscarlo en Internet y me he emocionado porque:
- por fin lo he encontrado.
- en aquel momento tenía 18 años recién cumplidos y pensaba que era eterna, ahora tengo 32 y todo ha sido un suspiro. A eso nos enseña un libro, a valorar la vida.
Gracias, Rosa Montero, por este maravilloso artículo.

Yffic, Isabelle et Pauline dijo...

Como funciona esto? Te llega en tu buzón?

Yffic

yffic.desmaele@gmail.com